domingo, 2 de septiembre de 2018

uN ArTiKuLiYO rEsHuLon.


Creedme, me duele más a mi que a vosotros. Ya se que todos confiábamos en no volver a ver este tipo de escritura no iba a volver a nuestras vidas. No desde que MSN desapareció y el mundo quedó huérfano de zumbidos y emoticonos dignos de una publicación de CabraMachoNacionalSocialista en Facebook.

Sin embargo, era justo y necesario. Hoy, mientras creaba un momazo, me he visto en la obligación de buscar frases de Tuenti y he dado con la quinta esencia de las webs. La web en cuestión, a la que dejo créditos (no como Cabronazi), se llama estadostuenti.es. Y, como su propio nombre indica, recopila estados de usuarios de esta macabra red social.

De entre todas las cosas brillantes que había en Tuenti, como las fotos de "pensando n ti. etiketarse kien kiera" o el chat en el que empezó a crearse el "senda desnudes", los estados de Tuenti eran el ejercicio de poesía que el mundo buscaba después de perder a grandes genios del género como Lorca o Miguel Hernández.

Por cierto, hago un inciso para regodearme en la comedia que había en aquellas situaciones en las que alguien usaba el "etiketarse kien kiera" y no se etiquetaba ni la RAE.

Y hablando de la RAE, lo brillante de Tuenti es que nadie te decía que escribieses bien. Y así se cometían crímenes de guerra contra la ortografía y contra el estado del bienestar en general. Por ello, esta página anteriormente mencionada es el último resquicio de sabiduría Tuentiana después de que Tuenti pasase de red social en decadencia total a operadora móvil de dudable éxito ¿Conocéis a alguien que tenga Tuenti como compañía de móvil?

A continuación vamos a analizar las mejores frases de Tuenti que aparecen en esta joya de página. Voy a dar créditos a los poetas que vayan apareciendo y que fueron precursores de los actuales "creadores de contenido". Y recordad, si sentís mucha vergüenza ajena, no es ajena. Todos pusimos algo así en algún momento.


Esmeralda abre nuestra sección con esa manía de repetir vocales y alternar minúsculas y mayúsculas. Este estado es solo para hacer hincapié en la ortografía del 2008. Lo mejor viene ahora.


Aquí, más allá de la típica frase de corazón roto en la adolescencia, lo que me interesa es el nombre de nuestra poeta ¿Se llama Marisa y es lo mejor o A lo mejor se llama Marisa? Vale. Ya paro. Estoy a un chiste sobre madrugar los lunes de parecerme a CabroSS.


Esta es anónima y brillante. No tengo mucho más que añadir.


A Rebeca Stefanino le pareció bien en 2009 demostrar su amistad a vete tu a saber quien ofendiendo a Perú. Evidentemente parece ser sevillana esta muchacha. El país que nos trajo la Causa Limeña contra la ciudad que inventó la Cruzcampo. Un duelo digno de una película mala y muy oscura de DC Comics.


No me he podido resistir a evidenciar el maravilloso nombre de esta poeta. Una referencia exquisita al licor 43 que tantos embarazos no deseados a los 16 y tantos comas etílicos dejó en los inicios del año 2000.


Ojo, ha llegado a su ciudad el sucesor de Rafael Alberti. Historia de un amor roto. Una separación amistosa. Todos somos "De ese peqño pitufin". Todos recordaremos el 6 de Febrero de 2014 como se recordaba el 5 de Noviembre en "V de Vendetta".


A Raquelita se le olvidó quitar el texto predeterminado de estado. Siguió escribiendo ¿Por qué? Porque PUEDE.


Pues ya estaría.


Este anónimo seguramente sufriría, como yo, que se metiesen con su estatura. Igual hasta lo escribí yo.


No le mandaron ninguna rosa en Febrero del 2010.


"El pesikolas" dejó a raquelita13 en Marzo de 2011 tras dos semanas de relación para irse con la Jenny porque tenía una scooter con la pegatina del conejo de Playboy.


Este inofensivo y rudimentario challenge desencadenó al día siguiente la Tercera Guerra Mundial en el IES Antonio de Mendoza después de que Ana le pusiese un 3 a Paola.


Actualmente Rafa se encuentra en prisión, se ha apuntado al curso de cocina de la cárcel y se manda cartas con una tal Maite que en realidad soy yo.


Y vete a vivir en ella con tu filosofía de Mr. Wonderful.

Finalmente, para cerrar este despropósito que se me ha ocurrido estando bajo los efectos del alcohol (y cuando no), os dejo la que, para mi, es la joya de la corona. No entiendo el contexto, ni quiero entenderlo. Solo disfruten de estas bellas palabras que dejan a Romeo Santos a la altura del Príncipe Gitano cantando "In The Ghetto".



Pues eso. Un saludo.

Aarón Hernández.

jueves, 9 de agosto de 2018

Tomando para sí lo ajeno.


El dibujo, perfectamente elaborado en Paint, que ilustra este artículo es una representación fiel del logo de Cabronazi. No he puesto el verdadero logo, vayamos a que venga su abogada y me demande por utilizar tan mítica y elaborada seña de identidad como es ese logo. Casi tan elaborado como el que he hecho yo. (A mitad del puto dibujo me cansé)

Bien amigos ¿Os acordáis cuando a todo el mundo le hacía gracia Jorge Cremades? ¿Os acordáis de cuando os hacía gracia Dani Rovira? ¿Os acordáis del éxito de Hamza Zaidi? Ah no, ese sigue teniendo éxito. Bueno, el punto es que la gran mayoría de esta gente triunfó y al cabo de un par de años algo empezó a oler a rancio y se cayeron con todo el equipo. Ídolos de barro.

Nuestro protagonista de hoy, Cabronazi, es más de lo mismo. No tiene un Goya, ni una barba espartana. Si tiene la facilidad de jugar con los tópicos como Hamza Zaidi, pero esa es otra historia. La clave es muy simple. Cabronazi es un plagiador. Eso no es nada nuevo. Quien se acabe de dar cuenta probablemente se haya caído de un maldito ciruelo. Cabronazi es un mangante. (Abogada is coming)

Antes de continuar, echemos la vista atrás. Porque ni de coña ha sido el único. Parafraseando a Kase O: "parece que fue ayer cuando profeticé el apocalipsis". Hace años ya señalé cuentas en Tuister que robaban ideas de otras con menos seguidores y las hacían suyas. Miles de chistes sacados de sus camas en medio de la noche y ejecutados en una cuenta con una foto de perfil del monstruo de las galletas ¿Recordáis a @DeboConfesarQue? Menudo despojo. @OtroGuapoSuelto, otro que bien bailaba. Esos eran tan ladrones como el señor Cabra Nacionalsocialista.

Entonces ¿Por qué no triunfaron hasta el nivel de convertirse en empresa? Muy simple. Tuister está lleno de amargados. Como tú, que me lees y yo. En Tuistah al minuto uno ya había treinta desgraciados como yo llamando plagiadores a @TengoLaNecesidadDeExpresarQue y a @OtroFermosoEnLibertad. Y al final desaparecieron cuando cumplieron los 18.

Sin embargo, nuestro Hitler vestido de rosa ha triunfado porque, más allá de que ahora esté hasta en la sopa de las redes sociales, empezó en Facebook. Y todos sabemos que en Facebook hay una fauna curiosa. Padres, cuñados, señores de 60 que no aceptan que su destino es depositar sus pensamientos en la muerte y gente con severas limitaciones. En Facebook nadie iba a ir a Cabronazi a decirle plagiador. Luego tuvo el último gran boom en Instagram. La red social del postureo, los influencers AKA tontos del pueblo con móvil y los momos de baja calidad.

Y así, sabiendo cual era su mercado, llegaron las marcas, la publicidad y el dinero. Unos 370.000 euros anuales para una empresa que se supone tiene tres socios pero de la cual solo se conoce uno. Una empresa que amenaza a otras cuentas que plagian su plagio previo. Porque cuando vas dando patadas en la entrepierna a la gente es muy gracioso, hasta que te la dan a ti.

Llegados a este punto, que cada perro se lama su capullo y que cada cual gane su dinero como quiera. Una puta mierda. No a costa de los demás. No a costa de estar peinando las redes sociales en busca de las ideas de otro y llevarlas contigo a tu basura de holding de cuentas de Facebook. Pero esa es la sociedad en la que vivimos. En la que triunfa un ladrón por delante de una persona con talento. O ni eso, quizás no con talento, pero si con gracia.

¿Cuánto del dinero generado por el infame Cabronazi es fruto de su esfuerzo? Poco, bastante poco. Tweets, vídeos y momos robados viralizándose y llenando los bolsillos del tipo sin escrúpulos que esté detrás de esa cuenta. Y a los demás, a los que os han robado ideas, que os den por culo. Pues me parece injusto.

En la era de la apropiación cultural y del "vales más si tienes más seguidores" esta gente triunfa. Pero nada de lo que yo diga sirve. Ni siquiera lo que ha saltado hoy a la palestra servirá. La gente seguirá compartiendo, dando like y etiquetando a amigos en las publicaciones de Cabronazi y de otros plagiadores. Porque da igual si el chiste es tuyo, Cabronazi llega a más gente.

Y esa es mi opinión. Todo es una mierda. Como se nota que soy más de Tuister.

Aarón Hernández. 

miércoles, 18 de julio de 2018

Los Laberintos del Festín.


Tuve la maravillosa oportunidad hace un mes de ver una maravillosa obra de teatro. La oportunidad surgió en la que siempre será mi segunda casa, allí donde den alcohol. Probablemente llevaba sin ir al teatro siglos y pensé en el momento en el que me llegó esta oportunidad en el porqué de mi ausencia en teatros. Así que fui.

Y lo que me encontré fue algo brillante. Los laberintos del festín es una obra ácida que toca temas delicados y controvertidos con un humor incisivo que no te deja indiferente ni por un instante. Un guión brillante y una ejecución a la altura de las mejores que he visto.

Cada momento y cada personaje funcionan como un engranaje bien engrasado. La complicidad entre los actores y su conexión es uno de los grandes pros que tiene esta obra. Javier Rojas lleva la batuta y clava a su personaje de forma brillante. No puedes no amar a ese personaje que convence al nuevo en la funeraria para matar al jefe. Esa es la premisa.

Toda una red de corrupción y personajes viles son la continuación. Una serie de idas y venidas, de giros que sorprenden al espectador sin caer en lo burdo. Constantes referencias a la cultura popular salpican la obra y le dan aun más lustre. Referencias que no se meten en el fangoso terreno del plagio porque están puestas ahí para que te des cuenta de que están ahí.


La puesta en escena es brillante. Las transiciones están muy bien ejecutadas y no frenan en ningún momento el ritmo de la obra. Y esa es otra, el ritmo, en ningún momento cae en el tedio. No hay rellenos, no hay momentos en los que mires el reloj. Es algo frenético. Desde el primer momento pasan cosas y recibes información que converge en un final apoteósico.

Vuelvo a los actores. Javier Rojas, Agustín Rubio, Rosi Alaminos, Andrés Parra, Roberto Álvarez y Belén Baz. Magníficos. Siempre he dicho que lo que busco en un actor es que sea natural y que no caiga en la sobreactuación. Y aquí, pese a lo rocambolesco de la trama, consiguen ser naturales dentro del micro universo en el que se emplaza la obra. Todos hacen una labor excelente. Absolutamente todos transmiten lo que el guión quiere que transmitan. Especial mención hago a Belén Baz que me pareció una todo terreno y una autentica prodigio de la interpretación.

Como resumen, voy a filosofar un poco. Disfruté muchísimo de la obra y aún permanece en mi memoria, que es lo importante. No pude ponerle una pega y eso que yo soy muy de quejarme. Salí feliz. Feliz de ver a gente con tanto talento. Vi esfuerzo, dedicación trabajo y, de nuevo digo, talento.

Es una alegría ver gente que sigue valorando y dedicando su tiempo al arte. Al teatro, que tan devaluado está en los últimos tiempos. El mundo siempre será mejor si tenemos artistas con tanto talento y que ponen tanta pasión y esencia en su trabajo.

Si nos brindan al mundo la oportunidad de volver a ver esta obra, os recomiendo que vayáis a verla. No es lo típico. Es buena. Muy buena. No pierdan de vista a esta gente. Yo, sin lugar a dudas, no lo haré.

Aarón Hernández.

viernes, 25 de mayo de 2018

Adiós Amanda.


Bueno, pues llego tarde, como siempre. He estado ocupado con mis negocios (Alcoholizarme) y no he podido escribir antes de esta gran perdida. Se nos ha acabado "Fucking Amanda". Y con este final, a mi personalmente, se me ha acabado una experiencia preciosa. Por eso, hoy no voy a hablar de los aspectos técnicos de la serie, quizás ni de el final. Hoy voy a quitarme el traje de crítico (Señor tomado que escribe cosas, más bien) y voy a hablar de sentimientos (Cosas que siento cuando estoy tomado).

Igual estoy abusando del chiste del alcohol. No es un chiste.

Bien, voy a dividir lo que tengo que decir en tres bloques. Así que vamos allá.

La serie, Alex Sereno y compañía


Tengo que darle gracias a los Blogos de Oro porque sin ellos nunca hubiese conocido a un tipo con tanto talento como Alex Sereno. Desde que vi "McGuffin" me maravilló. Su forma de hacer las cosas con tan poco presupuesto, su guión, las referencias, etc. Vi que ahí había algo que no había visto en los cortos que me he tenido que tragar en mi vida.

Entonces surgió "Fucking Amanda" y eso ya es otro nivel. Empecé a ver la serie con la distancia del que se prepara para criticar y sacar defectos, porque soy así de desagradable. Lo que me encontré te sorprenderá, como diría cualquier clickbait barato de Facebook. Me encontré sumergido en una serie que, por fin, hablaba de cosas reales. De la vida misma. De problemas que no se suelen tratar. Daba visibilidad. Y me enamoré. Me enamoré de Córdoba y de todos y cada una de las personas que han trabajado en esta serie.

Porque hay cariño y cuando las cosas se hacen con cariño, con verdad y con pasión el resultado solo puede ser una obra maestra. Y eso es lo que he vivido.

Como ya dije en Twitter, siempre he buscado en el cine y en las series esencia. Tengo un artículo en el que hablo de lo que es para mi la esencia, buscadlo. "Fucking Amanda" tiene esencia. Me ha hecho emocionarme, me ha hecho reír y me ha hecho reflexionar.

Cada uno de sus actores me ha dado lo que busco, naturalidad y veracidad. Son reales y te crees los personajes. Y acabas amándolos y odiándolos al mismo tiempo. Acaban siendo casi como amigos tuyos, como si los conocieses de toda la vida. Y todo eso en dos temporadas.

Esa es otra clave, saber cuando parar. No quemar las cosas como quemo yo los chistes sobre alcoholismo. Alex Sereno ha sabido parar. Con la segunda temporada alcanzó la plenitud de lo que quería hacer. Y eso se nota. Se ve en toda la segunda temporada que Alex se ha sentido en su salsa. Que ha hecho lo que de verdad quería hacer. Y lo ha dejado en alto y eso es algo que le honra. No ha estirado el chicle y el motivo por el que no lo ha hecho es aún mejor. 

"Ya no soy el mismo que empezó a contar esta historia, así que creo que es hora de dejarla ir". Esa es la clave. Alex Sereno ha cambiado como los personajes han cambiado y los que hemos tenido el placer de disfrutar esta serie también hemos cambiado. Y eso es maravilloso porque hemos evolucionado y, en mi caso, incluso se me han abierto muchos puntos de vista. 

Es ese sentimiento de apego a esta serie el que me ha hecho hablar de ella siempre que he podido. Escribir de ella sin ganar nada a cambio. Porque el premio ha sido disfrutar de la serie. Conocer a Alex Sereno, pisar Córdoba o dar voz a Masu Mayer han sido cosas que han venido gracias a esta serie y eso es impagable. Por eso y aunque haya tenido un final brillante, cuesta mucho decirle adiós. 

Y repito otra vez, quiero que tengan un formidable reconocimiento desde el primero al último de los que han trabajado en esta serie con tanto cariño y pasión. A todos os digo gracias. 

Masu Mayer


Tenemos que darle gracias al cielo por Masu Mayer. Y ahí podría acabar e irme al bar, porque resume al cien por cien lo que Masu significa para esta serie. Pero voy a escribir un poquito más.

Masu Mayer tiene un bloque para ella sola porque es brutal. Su interpretación en esta segunda temporada es brillante y confirma una, vez más, que tiene un talento innato. Su discusión con Alex hacia el final del capítulo uno sacó lo mejor de esa veraz y maravillosa forma de interpretar que tiene y verlo en pantalla grande fue una gozada. El capítulo seis fue el pico más alto. Alex Sereno no es tonto y sabe que con Masu Mayer tiene un filón y sabe explotarlo. Y al final, Masu se come la pantalla, toma las líneas de guión que escribe con genialidad Alex Sereno y las hace magia.

Es imposible no querer y odiar a esa Amanda. Es imposible no entenderla en unos momentos y que te descoloque en otros. Esa Amanda, su Amanda. La Amanda de Alex Sereno ha acabado siendo la de Masu Mayer. La ha hecho tan suya como lo era del hombre que la creó o incluso más.

Mucha de la esencia de esta serie ha sido Masu Mayer y por eso hay que reconocer su trabajo. Un trabajo de primerísimo nivel. Sería un pecado mortal perderle la pista a esta joya de la interpretación porque si sigue por este camino triunfará. Y si quiere tomar otro pues que haga lo que le de la puta gana que para eso es Masu Mayer.

Gracias a ella también.

¿Y ahora qué?


Pues nos hemos quedado huérfanos de serie pero vamos a ganar muchísimo. Alex Sereno prepara una película. Una en la que va a contar otra maravillosa historia, de seguro. Y de nuevo con Masu Mayer. Y mientras sea la dupla Sereno - Mayer, yo compro lo que sea. Y ahí estaremos, al pie del cañón, esperando como locos a que salga esa película y, cuando salga, devorándola como si mañana saliese a votación una ley para prohibirla y se aprobase con el apoyo de Ciudadanos.

Mientras Alex Sereno siga poniéndole intensidad a lo que escribe y se rodee de gente con tantísimo talento como los que han trabajado en esta serie todo irá sobre ruedas.

Me despido ya, no sin antes volver a darle las gracias a todos los que han hecho posible esta maravillosa experiencia que ha sido "Fucking Amanda". Dos años maravillosos.

Como dirían en un comentario de felicitación de cumpleaños en Tuenti: No cambiéis nunca, apisimos.

Aarón Hernández.

martes, 27 de marzo de 2018

POSTPOSTUREO.


Buenas tardes a todos, compañeros. Aquí vuelvo en este desenfrenado intento por demostrar que Blogger no es una plataforma muerta que se ha quedado para vestir santos o para albergar capturas y vídeos de famosas, o sea, el vestir santos de internet.

Corren tiempos difíciles en el mundo de las redes sociales. Con Twitter lleno de gente indignándose y de gente indignándose porque otros se indignan. Facebook poblado por grupos de cuñados, gente anticatalana y el maldito tren de los amigos de Granada. Cuidadito con el tren.

Y como cúspide del tema que vamos a tratar hoy, tenemos a Instagram. El lugar en el que el postureo se vuelve grande y gordo como los materiales con los que trabajan los mamporreros. Y no he venido a criticar el postureo. Eso ya lo hice hace al menos 5 años.

Instagram es una red social a la que me he resistido como un gato panza arriba. Sin embargo, algo está sucediendo. Algunos (Una de las tres personas que me leen, al menos) se habrá percatado del nacimiento de una cuenta totalmente aberrante. Una cuenta que va en contra te todos los cánones estéticos impuestos por las gentes de Instagram.

Esa cuenta es tan decadente y denigrante que solo podría estar dirigida por un genio o un deficiente. Y está dirigida por lo segundo. El deficiente soy yo. Y es que una feliz mañana de esas en las que estoy productivo y no dedicándome a jugar en el emulador de la Game Boy a Pokémon, decidí sucumbir ante Instagram. Sin embargo, no iba a ser como se podría imaginar en un principio.

Decidí que dedicaría mi Instagram a hacer fotos, directos y stories enfocando al suelo, a litros, tercios o latas de cerveza y a paquetes de tabaco. Obviando lo evidente, que es que le ahorro al mundo verme el careto, lo demás no deja de ser un despropósito alimentado por el alcoholismo y el tabaquismo.

Pero a mi me hace gracia, porque soy imbécil. Me hace gracia ver esto como un duelo entre lo más cutre y lo cool de los Influencers, que no dejan de ser lo que toda la vida ha sido un tonto con un móvil. Sin criticar las fotos o vídeos que cada uno sube, me voy a dedicar a poner una horrible mancha de decadencia en Instagram. Vuestro postureo, totalmente lícito, contra mi Postpostureo. Uno para uno sin camiseta, jugando con la ventaja de que los pezones masculinos no son censurados por los señores del Servicio Secreto de caza y destrucción de fotos de pezones femeninos. También conocidos como el "Aquí, de puta como siempre" Squad.

Y aquí todos tan amigos. A mi no me molesta el postureo y espero que no os moleste mi postpostureo. Porque yo he llegado a Instagram para reírme un poco y ya está. Y no pasa nada. Coño, ya. Me cago en mis muertos.

No, ya en serio. Si queréis ver fotos de litros, suelos y demás mierda, pues podéis pasaros a mirar un rato. Pero no me sigáis, que vais a acabar hasta los genitales de mi.

Aquí os dejo este desagradable proyecto. Soy @suelosylitros. El título promete lo que da.

Un saludito para la plebada.

Aarón Hernández.

viernes, 23 de marzo de 2018

Otra vez Córdoda, otra vez Amanda. Fucking Amanda. You Ruined My Life. Season 2.


Pues el fin de semana pasado estuve en Córdoba. Y está muy bien. Me gustó pese a que probablemente fui el día que más llovió. Acabe con los pantalones mojados a la altura de las rodillas y el paraguas roto. Pero mereció la pena. Mucho.

Asistí al estreno de la segunda temporada de "Fucking Amanda.. You Ruined My Life" la serie por antonomasia de este blog. Hemos hablado mucho de ella, porque lo merece. Después de tener el privilegio de ver el primer episodio de esta nueva temporada en pantalla grande, puedo confirmar que estamos ante una de las webseries más trabajadas, profesionales y brillantes de los últimos tiempos.

Tras ver el capítulo y ver a los actores en persona, me sentí como si estuviese en Hollywood. Y quizás son hasta mejores que las estrellas de cine, al menos, son auténticos. Y nunca hemos oído que Alex Sereno haya echo castings recibiendo a la gente en bata y con un vaso de whisky en una mano y un bote de viagra en la otra (Véase Harvey Weinstein). Así que al loro, que no estamos tan mal.

Pero ya fuera de bromas, es totalmente cierto que me sentí abrumado de ver en persona a esas actrices y a esos actores que tan buenos momentos me dieron en la primera temporada.

Y después me hice un tour por los bares cordobeses y, como en los últimos 6 años de mi vida, no recuerdo mucho más. Mención especial a la Cordobeer y a los católicos que llenaron la Mezquita de cuadros de Yisas.

Y ya, después de esta introducción que poco importa, porque esto no es "Un país para comérselo", ni yo soy Juan Echanove, por suerte, vamos con la mandanga.


El primer episodio es una gozada. Verlo en pantalla grande, repito, una experiencia mágica. Alex Sereno nos brinda un inicio que sigue dos líneas temporales distintas, diferenciadas por el color y el blanco y negro. Un blanco y negro delicioso. Nos sumerge en la intimidad de la compleja relación entre Alex, un siempre perfecto Fran Cubero y Amanda, MASU MAYER. No me he dejado el bloq mayúsculas apretado. Es que es MASU MAYER. Haciendo maravillas. Su interpretación brillante en la primera temporada queda en nada si la comparamos con todo lo que hace y lo bien que lo hace en este episodio. Si en la primera estaba de 10, aquí está de 20. Y además, ahora también es consultora de producción de la serie.

Míster Sereno nos da este episodio como un nexo de unión entre ambas temporadas. Nos dice que ha pasado y que está pasando ahora. Con un guión capaz de darnos momentos de una tensión sentimental trabajadísima. Por otro lado, nos da momentos verdaderamente hilarantes. La escena de la cena con la hermana de Alex, Alicia y el novio de esta, Juanan, es un espectáculo. Además deja una frase que ya formará parte de mi, para siempre. No hago spoiler, véanla.

Y hablando de la hermana de Alex, esa es otra de las claves de esta temporada. Personajes nuevos. Muchos. En el primer episodio se nos presentan a dos de los nuevos personajes principales. Por un lado la ya mencionada Alicia, interpretada por la, para mi, inigualable Ruth Ceballos. Por otro, Miriam, la que parece que será el gran apoyo de Amanda en esta temporada. Su intérprete es Marta Nebot, otro gran descubrimiento. La naturalidad con la que actúa es sencillamente extraordinaria. Porque a estas alturas, en una webserie, lo que se valora es la naturalidad. Nadie quiere ver a gente sobreactuada como Jim Carrey puesto de MDMA. Mantener esa naturalidad es un acierto.

La dirección a dos manos de Alex Sereno y Miguel Justicia es de un virtuosismo y un amor por lo que se está haciendo encomiable. Se pueden sacar muchas postales y fondos de pantalla de algunos de los planos que podemos ver en este primer episodio.

 
Y ya en mi casa, vi el segundo episodio. Más coral. También excelente. Aquí quizás tengo una debilidad, Robert Vilches. Su Eric es quizás mi personaje favorito. Su arco argumental de la primera temporada me emocionó. En este segundo episodio regresa con la intención de seguir deshaciendo todo el mal que hizo en la que podríamos llamar su anterior vida.

También volvemos a ver a Celia (Pepa López) y Cristian (Álvaro Agredano). No parece que les vaya muy bien. Y con este capítulo acabamos conociendo al resto de nuevos personajes. Mario (Ángel Bascuñana) que será el director de "Fucking Amanda", en lo que es ya un ejercicio de metaficción. Luego tenemos a Raquel (Gemma Ortega) que será la Amanda de la película y que parece congeniar con Alex.

Un Alex perdido y desolado porque Amanda se ha ido de la ciudad. Su película va a tener que rodarse sin productora y su hermana se le ha enganchado como nueva representante. Amanda, mientras tanto, piensa en que hacer con su vida, mientras disfruta de la hospitalidad de Miriam.

Entre tanto volvemos a ver a Pablo (Chema Valenzuela) el ex de Amanda, que no está pasando por su mejor momento y a su contraparte y una de las MVPs de la primera temporada, Sue (Alba Santor). Todo esto lo comento para que os hagáis a la idea de que nadie es olvidado en esta segunda temporada y a la gran cantidad de personajes que vamos a ver confluir.

El guión de Alex Sereno para este segundo episodio pone todas las piezas sobre el tablero para echar a rodar en la temporada.  Una temporada que tras dos episodios pinta magnífica. Y ojo, que en el tercer episodio veremos al mismísimo Míster Sereno frente a la cámara.

Resumiendo. Esta segunda temporada ha dado un salto de calidad con respecto a la ya brillante primera. Los nuevos personajes, el guión, la dirección, la interpretación de actrices y actores, la fotografía, todo. Todo nos hace pensar que vamos a vivir una nueva aventura que sin lugar a dudas nos dejará satisfechos e impresionados.

PD: Los títulos de crédito del inicio me traen loquísimo.

Y es que como ya os dije, no perdáis de vista a Alex Sereno, hay mucho talento ahí. Tanto él, como el equipo del que se ha rodeado es excelente.

Ved la serie y haceos un favor, maldita sea.

Aarón Hernández.

lunes, 19 de febrero de 2018

Crónicas del que nunca entendió lo que había que entender.


El hombre que aprendió a ser hombre. Macho. Heredero eterno del apellido. Hombre que dejará su apellido como señal de la potencia eterna del hombre. Y esto no me lo enseñaron mis padres. Me lo enseño la vida vivida. Mis padres a día de hoy dejan, sin ningún reproche jugar a mi hermano con muñecas y cocinas. Porque eso es así. Cada uno jugará con lo que quiera. Porque cada uno debe ser quien quiera ser.

Masu Mayer es una heroína. Estuvo en mi blog, contando su historia. Y yo la entrevisté sin decir la verdad. La verdad es que yo también caí en ese juego. Fui un bastardo, un cerdo y un  hombre que fue tan hombre que dejó de ser persona.

Masu no lo sabe. Jamás me atreví a decirle lo que hizo por mi. Yo ya estaba en un camino de reinserción pero su historia y tratar con ella hizo mucho. Me enseñó a librar otra batalla. Una batalla en la que los protagonistas no somos nosotros. Ni de coña. Son ellas. Siempre fueron ellas. Porque quienes nos dan la vida son ellas. Las que nos enamoran son ellas. Y las que son ellas, simplemente ellas, porque el mundo no gira al rededor de nuestra jodida polla,  las que existen y hacen del mundo un lugar mejor, son ellas.

Si solo nosotros hombres, existiésemos, el mundo sería una mierda. Y no le doy a nadie lo que quiere escuchar. Jamás me he dejado coartar por lo que se piensa. Porque yo ya estoy perdido. Estoy fuera de este juego. Porque jamás alcanzaré el ser un escritor de postín.  Jamás seré el Hemingway que quise ser. Pero quizás pueda dejar por un segundo un mensaje.

Vivimos en un mundo que dificulta la visibilidad de las mujeres. Aún no ha ganado nadie. Aún no se trata de criminales a los depredadores sexuales que siguen tratando a una mujer como carne de barbacoa. Aún no se entiende que una mujer no es un coño. Que no es la opción más lógica a hacerse una paja.

Si vas a ser un cerdo y si no vas a respetar te trae más cuenta hacerte una paja y romperte la polla y que no sea un arma contra nadie. Porque a todos nosotros los hombres heteros, como yo, nos gustan las mujeres, pero sinceramente, estoy muy a tomar por culo de ser un santo, pero he aprendido y quiero ser simplemente eso, un hombre respetuoso. No quiero ser un aliado que pide nudes. Quiero que cada una luche por si misma. No quiero ser parte de una lucha que no me corresponde. No quiero ser el hombre que alza la voz por las mujeres. Como si ellas no tuviesen voz.

Esta es una lucha que deben librar ellas y aquí no pintamos nada. Podemos apoyar y podemos ser consecuentes con nuestros actos. Hay una lucha larga y difícil. Siempre habrá maltratadores y siempre habrá mujeres que se esconderán.  Pero por muy difícil que sea, hay que gritar más alto.

Hay que contar la verdad y optar por la sororidad. Mujeres y mujeres apoyándose.

De vosotras es el mundo. Sin vosotras no hay nada que hacer.

No es hacer la pelota, ni ir de aliado. Solo quiero corregir mis comportamientos y lo expreso de la única forma que sé, escribiendo. Hoy tocaba abrirme contra el mundo en el que vivimos y romper una, dos tres y ochocientas lanzas en favor de todo lo bueno y nuevo, que siempre debió ser inamovible.

El futuro es vuestro. Y es asqueroso que un hombre, como yo, tenga que decir eso.

Espero que este articulo pase sin pena ni gloria. Y que hagáis caso a ellas. A las mujeres.

Porque aquí, no pinto una mierda.

No es mi lucha. Pero no hay otra lucha.

La revolución será feminista o no será. 

Aarón Hernández.